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viernes, 18 de julio de 2014

ESTAR MALDORMIDO AUMENTA LA TENDENCIA A MENTIR, REVELA ESTUDIO

Tendemos a ser más mentirosos y deshonestos cuando estamos maldormidos, sugiere un informe de Harvard Business Review.


DÍMELO EN LA CAMA

Las personas que se levantan antes de que cante el gallo son más propensas a mentir y engañar en la tarde, según han constatado varios estudios realizados en EEUU.

En contrapartida, los trasnochadores que viven en horarios de murciélago, tienen una tendencia a comportarse de forma éticamente cuestionable más bien por las mañanas.

Estas afirmaciones, provenientes de varios estudios realizados en el mencionado país y resumidos por la revista Harvard Business Review, constituyen una recomendación a atenerse a la vieja norma de dormir al menos ocho horas diarias, ya que la tentación de incurrir en conductas deshonrosas se hace más difícil de resistir a medida que las reservas de energía disminuyen.

"En contraste con la idea de que la gente buena hace siempre cosas buenas y la mala hace lo contrario, aumenta la evidencia de que los ‘buenos' pueden ser ‘malos' y viceversa, dependiendo de las presiones del momento", explica la mencionada publicación.

El artículo toma en cuenta investigaciones antiguas y recientes, donde se estudió la relación entre el cansancio y la ética. En la última pesquisa los científicos se enfocaron en el ritmo circadiano, que regula los estados de sueño y vigilia, y varía en cada individuo.

Así, los investigadores supusieron que los diferentes ritmos de sueño se reflejarían en los diferentes patrones de comportamiento ético y no ético a lo largo del día. Y pusieron manos a la obra para comprobarlo.

En un primer estudio convocaron a madrugadores y trasnochadores para un ejercicio mental matinal. Para ello, se les hizo completar una serie de ejercicios cuya solución era remunerada. Los participantes creían que el trabajo era anónimo. Además, no se les pagaba en relación a los ejercicios resueltos, sino a los que decían haber completado. Sin embargo, los investigadores poseían la información de cada uno de los participantes. Y así, al comparar lo que habían declarado hacer y lo que realmente habían hecho, descubrieron que muchos habían mentido, y la mayoría de los tramposos pertenecían al grupo de los trasnochadores.

Días después se hizo una nueva serie de ejercicios de la misma clase, pero esta vez se escogió un horario nocturno. Al finalizar, se comprobó que los noctámbulos se habían comportado más decentemente que los matutinos.

Así las cosas, el nuevo estudio viene a convalidar los realizados previamente, ratificando que la tendencia a decir mentiras o trampear guarda relación con el tiempo que la persona lleva levantada y la consiguiente fatiga.

Los investigadores creen que las empresas podrían aprender de estos resultados, permitiendo a los empleados trabajar a las horas que mejor se adapten a sus ritmos circadianos.

Los resultados completos se publicarán sobre fin de año en la revista especializada Psychological Science.

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