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miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Por qué mienten los niños?

¿Cuántas veces nos ha tocado, como padres o profesionales, estar frente a la mentira de un niño? A veces de la manera más inocente, y otras veces con verdadera premeditación, lo cierto es que la mentira en los pequeños es casi una forma normal de comunicarse en el ambiente en que cotidianamente se desenvuelven.


MENTIRAS POR ETAPAS
Pero esto mismo ocurre en los adultos, en nuestro mundo actual, sería muy cínico decir que uno siempre dice la verdad. La verdad es que todos mentimos, sólo que en muchas ocasiones no sabemos realmente la razón. En el mundo adulto, la mentira es casi un instrumento más para la supervivencia.

¿Por qué mienten los niños?

Los niños poseen todo un mundo mágico lleno de fantasías donde ésta se mezcla con la realidad,hasta el punto de que es difícil distinguir una de la otra. Por ejemplo, cuando son pequeñitos inventan historias fantásticas e incluso tienen un “amigo imaginario” con el que conversan y juegan, o también escuchamos que habla con sus muñecos/as y les atribuye cualidades que aparentemente no poseen. Estas conductas son completamente normales.

Este tipo de mentiras permiten estimular la fantasía y creatividad del niño y mejorar su capacidad para el lenguaje, ya que, para contar una mentira, el/la niño/a necesita utilizar más palabras que para explicar un hecho que ha ocurrido realmente.

Cuando el niño empieza a tener más conciencia de la realidad, los motivos por los que miente cambian radicalmente. En general, sus mentiras se vuelven mucho más deliberadas: el niño puede mentir por miedo, para evitar un castigo o que le riñan, para obtener un beneficio, para llamar la atención e, incluso, por imitación.

Ante las mentiras, ¿Cómo debo actuar?

Evitemos sermonear, sólo debemos explicarle que entendemos sus razones para evitar ser castigado, pero que para mantener la confianza de los demás, es imprescindible que sea honesto y sincero.

Habla con él sobre la importancia de decir la verdad, pero sin hacerle grandes discursos morales. No hace falta que le expliques que mentir es malo. Simplemente, hazle comprender que, cuando se dice la verdad, se gana vuestra confianza y la de los demás.

Nunca dejes en ridículo a tu hijo cuando cuente una mentira, es mejor que hables con él en privado. Tampoco es bueno que recurras a castigos ni a comportamientos agresivos.

Cuando te enfrentes a una mentira, debes actuar con paciencia y tranquilidad. Hazle entender que no te crees lo que te está explicando, pero demostrándole que, a pesar de todo, le sigues queriendo mucho.

Predica con el ejemplo: nunca digas mentiras en su presencia, ni prometas cosas que luego no puedas cumplir. De lo contrario, le estás enseñando que mentir es una conducta aceptable.

Busca ayuda profesional si el niño miente con mucha frecuencia, ya que puede ser síntoma de un problema importante que vale la pena analizar.

Otras sugerencias

1.- Deja de hacer preguntas que inviten a mentir. Estas preguntas son aquellas de las cuales tú ya sabes la respuesta. ¿Limpiaste tu habitación? En lugar de eso dile, “Veo que no has limpiado tu habitación, ¿Quieres que hagamos un plan para limpiarla?”

2.- Céntrate en las soluciones a los problemas en lugar de culpar. “¿Qué podemos hacer para tener las tareas hechas?” En lugar de “¿Has hecho tus tareas?”

3. Se honesto. Dile “Eso no me parece que sea verdad”. La mayoría de nosotros no decimos la verdad cuando nos sentimos atrapados, asustados o amenazados de alguna forma, sería más adecuado utilizar preguntas como...¿Por qué no nos tomamos un tiempo fuera ahora? "Más tarde estaré disponible para ti si quieres compartir conmigo qué es lo que te pasa.”

4. Respeta la privacidad de tus hijos cuando no deseen compartir contigo sus motivos.


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